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jueves, 12 de noviembre de 2015
FORMA
A lo largo de los años, la forma de un edificio se ha visto influenciada en su totalidad por la época del mismo. Todo ello enfocado a la estética; sin pararse a pensar si realmente dichas formas tenían alguna funcionalidad o uso práctico.
Tanto Gropius, Mies o Le Corbusier le dan la vuelta al concepto de forma, la concibe como un reflejo del uso y le da un sentido práctico.
Sin embargo, anteriormente algunos arquitectos como por ejemplo Louis Sullivan, también habían dado vueltas al tema. De hecho fue éste quien formuló la tan verídica frase “La forma sigue la función”.
Podríamos decir que muchos arquitectos del siglo XX la tomaron como ejemplo a la hora de proyectar sus edificios.
Incluso a día de hoy nos vemos fuertemente influidos por esa corriente que resultó innovadora en su época, así como (por qué no decirlo) atrevida y un tantovisionaria.
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“No puede haber contradicción entre lo bello y lo útil; el objeto posee belleza desde el momento en que su forma es expresión manifiesta de su función"
- P. Soriau (1904)
“La arquitectura tiene que conmover, pero también tiene que servir”
- Charles Édouard Jeanneret-Gris
Muchas veces se ha planteado un ficticio y hasta cierto punto manipulado debate ante la posible contradicción entre planteamientos enfrentados, utilidad o función por un lado y estética por otro, presentando el diseño como una disciplina carente de interés por lo estético.
Hoy día, ambos son componentes de un mismo objetivo; es cierto que la funcionalidad debe primar en todo diseño, pero la utilidad no está enfrentada con el componente de belleza que, a ser posible, debe acompañar al diseño en su forma, color y textura. Diferentes maneras de concebir el diseño, en determinados momentos, manifiestan las Siguientes tendencias:
• La relevancia de la forma sobre la función.
• El predominio de la función sobre la forma.
miércoles, 11 de noviembre de 2015
ADOLF LOOS, ¿CULPABLE DE DELITO?
LA VIENA DE ADOLF LOOS: una ciudad extremadamente conservadora, que formó parte del imperio austro-húngaro (dinastía basada en la apariencia y en la grandilocuencia), hasta la primera guerra mundial.
LOOS pretende cambiar dicha mentalidad, introduciendo modernidades.
Una de sus primeras propuestas (no muy conocidas) es la adaptación (estrictamente en el interior)del CAFÉ MUSEUM, VIENA, 1899; consiste en un enyesado de color blanco de los arcos, con elementos de latón, descuelga unas luminarias a modo de bombilla desnuda; utiliza madera de kaoba para el mobiliario y madera en color verde para el arrimadero. La AUSTERIDAD es la característica principal. En este café se reunían los modernos nihilistas como LUDWIG WUTTGENSTEIN :”hay que callar de lo que se quiere hablar”.
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| CAFE MUSEUM VIENA |
En la BÖSENDORFERSTRASSE 3, VIENA,1903 se situaba un bloque de pisos sencillo destinado al alquiler, en cuya construcción no intervino;aunque sí lo hizo en el interior de su vivienda, la cual se encontraba en dicho edificio.
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| BÖSENDORFERSTRASSE 3, VIENA |
En él dormitorio podemos observar la contraposición con el CAFE MUSEUM, ya que éste si que está "ornamentado".
La conferencia que ofrece Loos: “Ornamento y delito” (1908) ha marcado la arquitectura del S.XX
“La evolución de la cultura es proporcional a la desaparición del ornamento en los objetos utilitarios”. El avance de nuestra cultura implica renunciar a la cultura conservadora del ornamento para modernizarnos.
Critica los diseños de mobiliario de HOFFMANN y MOSER, y desnuda de cualquier ornamentación para potenciar su esencia, esta depuración es modernidad. “El ornamento es fuerza de trabajo malgastada, y por ello, salud malgastada”.
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| ALMACENES GOLDMAN & SALATSCH, MICHAELERPLATZ,VIENA,1909-1911. |
El arquitecto municipal, le pidió que ornamentara la fachada debido a la situación delante del palacio, aunque finalmente, él no hizo caso, y el cuerpo central es liso, con un estuco blanco, sin más ornamentación que la ventana repetida de la fachada.Si vemos el interior de las galerías, vemos que hay ornamentación lujosa (madera, espejos, latón…), pero en la zona de confección observamos austeridad.Es por ello que fue muy criticado y tuvo que hacer una conferencia multitudinaria en la que explicó su radicalidad. A pesar de todo esto, en uno de sus últimos dibujos, dejó claro que estaba dispuesto a poner jardineras en algunas de las ventanas, a modo de ornamentación.
En la sección constructiva podemos observar que la columnata de la entrada no es estructural, por lo tanto, es ornamentación.
“Arquitectura” (1910): “la casa tiene que ser poco llamativa […] viste moderno quien menos llama la atención”. En este libro explica con más claridad su reclamo de la depuración y la austeridad de la arquitectura, porque la modernidad es dicha renuncia a la ornamentación.
Su maestro es SCHINKEL (Altes museum, Berlin): “la casa tiene que gustar a todos. A diferencia de la obra de arte, que no tiene que gustar a nadie”. La obra de arte está para provocar reacciones en la gente, mientras la casa no tiene por qué.
“La obra de arte es asunto privado del artista. La casa no lo es.” El arquitecto debe controlar su expresión, siendo austero. “La obra de arte es revolucionaria, la casa es conservadora”. Él va en contra de los conservadores, ya que lucha por el confort del espacio doméstico.
CONCLUSIÓN: efectivamente Adolf Loos depura el ornamento, pero no renuncia a él.
“El ornamento es la degeneración del arte y dinero malgastado”. Aunque escriba estas frases tan tajantes y contundentes, él depura el ornamento, pero no siempre lo descarta del todo, como podemos observar en el dormitorio de su piso.
Y PODRÍAMOS DECIR QUE EN LA ACTUALIDAD SEGUIMOS SUS MISMOS PASOS, PUES HUÍMOS DEL BARROQUISMO Y SE MIRA HACIA LINEAS MÁS PURAS, PERO AÚN ASÍ, ESAS LINEAS SON LA ORNAMENTACIÓN CONTEMPORANEA.
Catalina Coll.
martes, 10 de noviembre de 2015
ADAPTACIÓN
Quien diga que la arquitectura no ha cambiado en los últimos dos siglos, miente. Estos años han sido una época de cambio, una época en la que el dinamismo y la funcionalidad del espacio han ido enterrando progresivamente al clasicismo, a la ornamentación, a la monumentalidad…a la tradición. Una revolución que ha dado paso a una arquitectura práctica, focalizada en gran parte para satisfacer las necesidades de la sociedad actual, todo ello sustentado por los avances técnicos y tecnológicos en el mundo de la arquitectura.
Los arquitectos de hoy en día, mucho más concienciados de su rol en la sociedad, se han convertido en seres responsables, entendiendo por responsabilidad aquella virtud de hacer aprovechable todo espacio que caía en sus manos, por pequeño o inhabitable que pudiese parecer. No son solo responsables sino también valientes, puesto que han sido capaces de romper todos los estereotipos arquitectónicos que llevaban siendo el motivo de inspiración de las pasadas generaciones.
Este cambio de mentalidad ha provocado el adelanto de la ciencia al arte, sin por ello la ciencia dejar de ser arte. Ahora es, tan simple y tan complejo a la vez, un arte útil, un arte funcional, un arte dinámico que refleja la transitoriedad de hoy en día. Arquitectos como Le Corbusier, Mies van der Rohe se ciñeron a esta nueva mentalidad, haciendo de su arquitectura algo funcional, simple y práctico.
Un abandono de la tradición clásica resumible con una de las frases más célebres del arquitecto alemán: “Es imposible ir hacia adelante y mirar hacia atrás; quien vive en el pasado no puede avanzar.”. Otro claro ejemplo de esta nueva generación de arquitectos es Alvar Aalto, personaje de estudio durante este curso, cuya mentalidad es descrita en la siguiente frase: “La arquitectura moderna no significa el uso de nuevos materiales, sino utilizar los materiales existentes de una forma más humana”
De la forma a la función
De la forma a la función.
Hoy en día la arquitectura es muy distinta a como era en el
pasado, en los últimos tiempos ha cambiado mucho. Con el paso del tiempo la
funcionalidad de una construcción ha ido dejando atrás las formas únicamente dedicadas
a lo estético y la ornamentación. Cada vez más la forma se ha ido viendo
influida por la función y ahora prácticamente todas las formas tienen que tener
una función práctica.
El progreso de la forma para cumplir una función ha sido
sobretodo provocado por las nuevas necesidades de la gente hoy en día y también
debido a los avances que se han ido haciendo.
Uno de los aspectos de la arquitectura contemporánea, es
que para cumplir esa funcionalidad debe ser responsable a la hora de hacer un
edificio.
Este cambio de jerarquía entre la forma y la función ha
hecho que la función se encuentre por encima de la forma hoy en día, pero esto
no significa que la forma haya dejado de ser importante, sino que la
importancia de esta forma es que debe de cumplir una función.
Guillermo Fernandez
lunes, 9 de noviembre de 2015
Industrialización
La industrialización en la arquitectura
Ya desde la revolución
industrial, los ingenieros en general vieron el potencial que tenía la
industria para la fabricación en serie de todo tipo de productos. Teniendo en
cuenta esto muchos arquitectos, como Le Corbusier, han intentado llevar la
arquitectura hacia el terreno de la producción en serie. Las ideas y proyectos
para conseguir esto han sido variados, ya que cada edifico es como un prototipo
y un producto diferente para diferentes necesidades.
Aún así, se han
planteado sistemas de construcción de edificios prefabricados y modulares,
capaces de ser construidos prácticamente todos a taller y trasportados a la
obra como un puzle gigante para ser montados en su emplazamiento en tiempo
record. Todos estos sistemas se aprovechan de la construcción del 80% de la obra
en una fábrica, donde es más fácil y cómodo organizar los trabajos y ahorrar
tiempo y recursos.
Actualmente con la
concienciación sobre la sostenibilidad, y con la reintroducción de materiales
más ecológicos como la madera o el reciclado de contenedores de transporte,
estos sistemas modulares prefabricados pueden tener más protagonismo de cara el
futuro.
Un ejemplo de la casa, son los proyectos de “La casa por el tejado”, Joan Artes y sus colegas proponen unas ampliaciones de áticos con módulos prefabricados de materiales ligeros como madera.
Pero
aún así, algunos de estos edificios acostumbran a ser totalmente funcionales y
el resultado formal viene dado totalmente por su funcionalidad, fabricación y montaje.
Ya con la llegada de la revolución industrial y el modernismo, hay un cambio en
la forma de ver la arquitectura. Se analizan los edificios como si fueran
máquinas y se busca que sean funcionales y no formales. Como dijo Tomasso
Marinetti
“La máquina es más bonita que
el arte clásico”
Pero donde está el límite, ¿es
bueno ser extremadamente funcionales, o también es bueno dejar espacio a la
formalidad?
Alvar Aalto dijo:
Alvar Aalto dijo:
“ El verdadero funcionalismo de la arquitectura debe reflejarse,
principalmente, en su funcionalidad bajo el punto de vista humano. El funcionalismo técnico no puede definir
la arquitectura”
Como se puede ver en su
obra, en el ayuntamiento de Saynatsalo, Finlandia, podría haber hecho una
solución meramente técnica con 6 cerchas. Pero para dar una solución original,
formal y porque no decirlo, escultórica; diseñó unas cerchas que pueden
recordar a unas mariposas y que a la vez tienen una función estructural clara.
Aún así, a veces el
usuario se deja encandilar más por los edificios meramente formales que no
tienen sentido alguno desde el punto de vista funcional y que solo hacen
funciones escultóricas.
Teniendo en cuenta esta reflexión
y que los edificios no se hacen para máquinas, si no para gente que, aparte de
querer un edificio funcional, económico, sostenible…; quiere estas prestaciones
extra que aporta la arquitectura.
Lo ideal es crear un matrimonio perfecto para
cada ocasión entre industria, forma, función, sostenibilidad,… dependiendo del
tipo de edificio, usuarios, entorno…
Gracias a la arquitectura, a
pesar de esta sociedad tan industrializada y consumista, el edificio sigue
siendo un producto hecho a medida para cada usuario.
Etiquetas:
Forma,
Función,
Industria,
Sostenibilidad
domingo, 8 de noviembre de 2015
¿Y NUESTRA FUNCIÓN?
Me causa interés la constante disputa entre el ornamento y lo funcional. Unas veces un ornamento excesivo deja de lado la función y otras la función no cree en el ornamento irracional. A mi parecer el ornamento siempre estará, a veces de forma sutil y discreta y otras exuberante y cargadas de EGO. Al final donde poner la línea del ornamento racional al irracional es subjetivo y muy personal__________________________________
| pabellón Barcelona de Mies van de Rohe |
Pero, y la función? La función no es tan subjetiva del arquitecto, la marca los usuarios y el destino de la edificación. Usuarios a los que aveces conoceremos y otras no.
- El primer escenario dependerá de nuestra inteligencia social para acercarnos al máximo a las necesidades del cliente y poder, así, tener clara la función de cada espacio. Sin perder de vista el constante cambio en el que está el ser humano y lo que le rodea.
- Pero en un edificio plurifamiliar hay muchos usuarios. Los conocemos a todos? Hacemos unas viviendas para el tipo de familia más representativa? O realizamos algo flexible que permita al usuario acabarse de construir su hogar y que a la vez sea variable?
Un proyecto muy interesante es el Golden Lane, de A.&P. Smithson, dónde dos arquitectos se replantearon las necesidades reales de las personas.
| presentación del proyecto Golden Lane, con vistas del Deck y escaleras comunitarias |
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Forma,
Función,
Urban Space
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